MiRestaMX

Hecho en un restaurante,
para un restaurante.

Tu restaurante completo,
sin pegar siete cosas con cinta.

Pedidos, cocina, mesas, repartidores y caja — todo hablándose entre sí desde el primer día. Tú cambias un precio en un lugar y cambia en todos.

No es una demo. Es el sistema con el que un restaurante real trabaja todos los días, desde que entra el pedido hasta que el repartidor toca la puerta.

📱App de tus clientes Pedidos, monedero, niveles y rastreo en vivo.
📲Menú digital Piden con QR, sin bajar nada ni crear cuenta.
🖥️Kiosko Una tablet en tu local y se piden solos.
🧾Punto de venta Mostrador y mesas, con corte de caja.
🍳Pantalla de cocina Los pedidos llegan solos, con su reloj.
🖨️Comanderos Cada estación imprime lo suyo. Nada más.
🛵App del repartidor GPS, turno y ruta real por calles.

Por qué es distinto

Nació adentro de una cocina, no en una junta.

Cada cosa que hace es porque algo se rompió en un servicio real y hubo que arreglarlo antes de abrir al día siguiente.

Un cambio, en todos lados

Subes un precio o marcas algo agotado y se ve al instante en la app, el menú digital, el kiosko y el punto de venta. Sin recargar nada.

La cocina no adivina

Cada estación recibe solo lo suyo, con el sabor, el término y la nota del cliente. Si una comanda no sale, te avisa — no se pierde en silencio.

Tu carta es tuya

Tacos, sushi, pizzas o café: armas tus propias listas de tamaños, términos y extras desde el panel. Nadie tiene que tocar código por ti.

El cliente sabe dónde va

Ve su pedido avanzar y al repartidor moverse por calles reales. Deja de preguntarte "¿ya va en camino?" por WhatsApp.

Los pedidos no se atoran

Un pedido confirmado que nadie cocina es lo peor que puede pasar. Hay candados en cada paso para que eso no suceda.

Se cobra lo que dice tu menú

El precio se calcula en el servidor, no en el teléfono del cliente. Nadie puede pagar $1 por lo que cuesta $500.

Míralo funcionando

Sigue un pedido de principio a fin.

Estas son las pantallas de Las Pinchis Alitas, el restaurante donde nació y donde corre todos los días. No son maquetas: es lo que ve el cliente, lo que ve la cocina y lo que ves tú.

1

El cliente pide por donde le quede cómodo.

Escanea un QR en la mesa y pide sin bajar nada ni crear cuenta. O usa tu app, donde ya trae su monedero y sus direcciones. O toca el kiosko del local y se salta la fila.

Las tres pantallas leen la misma carta. Cambias un precio en un lugar y cambia en todas — incluida la del mesero.

Un detalle que se nota: cuando marcas algo agotado, desaparece de las cuatro pantallas al instante, sin que nadie recargue. Nadie pide lo que no hay.
Menú digital en un teléfono, con fotos y precios
Menú digital · con QR, sin cuenta
App del cliente con la carta del restaurante
App del cliente · monedero y direcciones
Pantalla de bienvenida del kiosko de autoservicio
Kiosko · autoservicio en el local
2

Y el mesero lo toma en la mesa.

El plano de tus mesas, como está el local. Se ve de un vistazo cuál está libre, cuál ya pidió y cuál lleva rato esperando la cuenta.

Se juntan mesas, se mueve un grupo de lugar y se cobra por partes. Al cerrar el turno, la caja cuadra sola — y si no cuadra, dice de cuánto es la diferencia.

El color dice el estado sin que nadie pregunte: azul ya pidió, amarillo se está atendiendo, verde ya se le sirvió, rojo pide la cuenta y morado ya pagó. Las libres se ven punteadas y las arrimadas dicen a cuál se unieron.

Lo que se agrega después entra como comanda nueva a la cocina pero en la misma cuenta para el cliente. Para él siempre fue un solo pedido.
Plano de mesas con dos ocupadas, su mesero, productos, tiempo y total
Todo el local de un vistazo · cada color es un estado
Lista de tickets del día con su folio, hora y botón de reimprimir
Los tickets del día · guardados 7 días, se reimprimen de un toque
3

En cocina no se pierde ninguno.

Cuando entra un pedido, la pantalla de cocina se bloquea entera hasta que alguien lo toma. No es un sonidito que se pierde entre el ruido de la freidora: es una tarjeta que tapa todo y no se quita sola.

Ya tomado, cada pedido lleva su reloj corriendo desde que se cobró, no desde que alguien lo vio. Se ordenan por quién lleva más esperando.

Por qué importa: el pedido perdido no se nota hasta que el cliente reclama. Bloquear la pantalla es feo a propósito — es lo que hace imposible ignorarlo.
tunegocio.miresta.mx/kds
Pantalla de cocina bloqueada por un pedido nuevo
Pedido nuevo · bloquea la pantalla hasta que alguien lo toma
tunegocio.miresta.mx/kds
Tablero de la pantalla de cocina con pedidos en curso
El tablero · cada pedido con su reloj
4

Cada estación ve solo lo suyo.

La freidora ve alitas y boneless. La plancha ve hamburguesas y burros. Bebidas ve bebidas. Nadie lee una comanda de seis renglones para encontrar el suyo.

El reparto lo decide la categoría del producto, así que funciona con cualquier carta: una pizzería pone Horno y Ensaladas y queda igual de ordenado.

Cuando una estación acaba lo suyo, su tarjeta baja a “terminadas · esperando a otras estaciones” y dice cuál falta. Nadie manda el pedido a medias ni pregunta a gritos si ya salieron las papas.

Y las charolas se desarman solas: un combo con alitas, hamburguesa y bebida llega partido en tres — cada pieza a su estación, con el sabor que eligió el cliente y la nota que escribió.
Pantalla de la estación Freidora con varios pedidos en cola
Freidora en hora pico · solo lo que le toca cocinar
Estación Bebidas con sus pedidos y los que ya terminó esperando a otras estaciones
Abajo, lo que ya terminó · y qué estación falta
5

El repartidor sabe a quién le toca primero.

Con varias entregas encima, la app le dice cuál conviene primero — y no por la distancia en línea recta, sino por la ruta real por calles. En un pueblo con un río en medio, esa diferencia son diez minutos.

Trae el pin exacto del cliente, el total, con cuánto va a pagar y el cambio ya calculado. Y su cuenta del día, para que no haya discusiones al cerrar.

Medido en San Blas: 971 metros en línea recta contra 1,380 por calle. Ordenar por la recta manda al repartidor en el orden equivocado.
App del repartidor con sus entregas ordenadas por cercanía
Sus entregas · en el orden que conviene
Mapa en vivo con la moto y los puntos de entrega
Mapa en vivo · dónde va y a dónde falta
Pantalla de ganancias del repartidor
Su cuenta · sin discusiones al cerrar
6

El cliente sigue su pedido sin llamar.

Le llega un mensaje con su folio y un enlace propio. Ahí ve en qué paso va, cómo pagó y —si es a domicilio— la moto moviéndose en el mapa.

El enlace va firmado: solo abre el pedido de quien lo recibió. Y cuando caduca lo dice claro, en vez de dejar al cliente mirando una página rota.

Esa llamada que no entra es la ganancia real: en hora pico, cada «¿ya va a salir lo mío?» le cuesta a alguien dejar lo que está haciendo.
Página de seguimiento con el pedido confirmado
Confirmado · en vivo
Página de seguimiento con el pedido entregado
Entregado · los cuatro pasos completos
Página de seguimiento cuando el enlace ya no es válido
Enlace vencido · lo dice, no se rompe
7

Y tú lo ves todo, desde donde estés.

El panel abre en lo que necesita tu atención hoy: cuánto llevas, cuántos pedidos, por dónde entran y cuánto le debes al repartidor. Sin abrir cinco pantallas para enterarte.

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Panel de administración con las cifras del día
Lo de hoy, de un vistazo
tunegocio.miresta.mx/admin
Pantalla de ganancias con gráficas por hora y por canal
Ganancias · por hora, por canal, por forma de pago
tunegocio.miresta.mx/admin
Editor de la carta en el panel
Tu carta · precios, fotos, agotados y combos
tunegocio.miresta.mx/admin
Lista de clientes en el panel
Tus clientes · quién vuelve y cuánto gasta
tunegocio.miresta.mx/admin
Pantalla de repartidores en el panel
Repartidores · entregas y lo que se les paga
El mismo panel en un teléfono
El mismo panel, desde el teléfono
Los montos y los nombres de estas pantallas son de ejemplo — no son las ventas reales de nadie. Lo que sí es real es el sistema: las pantallas, el flujo y cada función que se ve aquí.
8

Se acabó algo: lo marcas y desaparece.

Cada producto tiene su interruptor en el panel. Lo apagas y en ese momento se pone “Agotado” en la app, en el menú con QR, en el kiosko y en la pantalla del mesero. Nadie recarga nada.

Y no se borra: el producto sigue ahí con su precio y su foto. Al día siguiente lo vuelves a encender y regresa como estaba.

Lo que esto evita: cobrar algo que no hay. Sin esto, el cliente paga, la comanda entra a cocina y alguien tiene que salir a decirle que se acabó — con el dinero ya cobrado.
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Panel con el interruptor de disponible en cada producto
Un interruptor por producto, en tu panel
La carta del cliente con un producto sellado como agotado
Y así lo ve el cliente, al instante
9

Y se lleva su ticket, en papel y en el teléfono.

El papel sale con tu logo, tus datos y el desglose completo — incluido lo que trae dentro una charola, que si no el cliente paga $650 sin saber qué eran. Abajo lleva un QR.

Lo escanea y abre el mismo ticket en su teléfono, que puede guardar. Es el comprobante de siempre, sin pedirle correo ni que se registre.

Cada ticket tiene su propia dirección, y reimprimirlo no genera una nueva: el papel que se llevó y el que reimprimes abren exactamente la misma página.
Ticket impreso con el desglose y el QR abajo
El papel · con su QR
El mismo ticket abierto en el teléfono del cliente
Lo que abre al escanearlo
10

Tu cliente se entera sin abrir nada.

Con tu app instalada, cada paso del pedido le llega como aviso al teléfono: entró a cocina, ya está listo, el repartidor salió, ya anda en tu zona, tocó la puerta. No tiene que estar revisando ni preguntando.

Y si trae reloj, le llega ahí también — sin sacar el teléfono de la bolsa.

Esto no lo hace un WhatsApp. Un mensaje se pierde entre cien; un aviso del sistema entra con el nombre de tu negocio y su logo. Y no cuesta por mensaje.
Pantalla de un teléfono con los siete avisos del pedido apilados
Los avisos, tal como le llegan
El mismo aviso llegando a un reloj en la muñeca
Y en el reloj, sin sacar el teléfono

Todo lo que hace

Doce cosas que ya vienen andando.

No son módulos que se compran aparte ni cosas que “se pueden desarrollar”. Es lo que un restaurante real usa todos los días desde hace meses.

Venta de mostradorCobra rápido, con cambio calculado
Mesas y su planoJuntar, mover, cobrar por partes
Comandas por estaciónCada cocinero ve solo lo suyo
Tickets y cuentasCon tu logo, y su QR para el cliente
Turno y corte de cajaCuadra solo; dice de cuánto es la diferencia
Ganancias y reportesPor hora, por canal y por forma de pago
Tu propia appCon tu nombre, tu carta y tus avisos
Menú digital y kioskoPiden con QR o desde la tablet del local
Repartidores con GPSRuta por calles y su cuenta del día
Promociones y códigosCombos, descuentos y días en que aplican
Monedero de clientesVuelven porque tienen saldo contigo
Usuarios y permisosCada quien ve lo que le toca

Sirve para cualquier cocina.

Tú armas tus categorías, tus tamaños y tus extras desde el panel. El sistema no sabe de alitas: sabe de lo que tú le pongas.

Restaurantes
Taquerías
Pizzerías
Cafeterías
Comida rápida
Cocinas económicas
Food trucks
Bares y cantinas
Dark kitchens

La comparación honesta

Contra lo que usas hoy.

Lo que necesitasWhatsApp y libretaPunto de venta comúnMiResta
Tomar pedidos a domicilioA manoNo lo haceIncluido
Que la cocina los vea solaGritandoPapelIncluido
Mesas y corte de cajaNoIncluido
Repartidor con GPSNoNoIncluido
Que el cliente rastree su pedidoNoNoIncluido
Monedero y clientes frecuentesDe memoriaAparteIncluido
Tu propia app y tu menú con QRNoNoIncluido

Precios

Sin comisión por pedido.

Lo que vendas es tuyo. Se paga el sistema, no cada venta.

Arranque
$149 /mes

Para empezar a recibir pedidos bien.

  • App de tus clientes y menú con QR
  • Pantalla de cocina y comanderos
  • Punto de venta y corte de caja
  • Monedero y clientes frecuentes
  • Tu dirección tunombre.miresta.mx
Probar 30 días gratis
Pro · el más pedido
$299 /mes

Cuando ya repartes a domicilio.

  • Todo lo de Arranque
  • App del repartidor con GPS
  • Rastreo en vivo para el cliente
  • Cobro con tarjeta
  • Kiosko de autoservicio
  • Tu propio dominio .com
Probar 30 días gratis
Premium
$499 /mes

Para varias sucursales o marca propia.

  • Todo lo de Pro
  • Varias sucursales en una sola cuenta
  • Facturación electrónica
  • Acompañamiento en la puesta en marcha
Hablemos

Precios en pesos, más IVA. Los 30 días son completos, con todo abierto: si no te sirve, no pagas nada. Sin contrato forzoso — si te vas, te llevas tus datos. Por ahora damos de alta restaurantes en Nayarit, así el rastreo y las rutas salen bien desde el primer día. El resto del país va en camino.

Empezar

Se arma en una tarde.

Nos dices cómo se llama tu restaurante, subes tu carta y ya estás recibiendo pedidos. Sin instalar nada.

Te contestamos el mismo día.